martes, 10 de febrero de 2026
Leonardo Boscaro, líder de ventas para EMEA, Nutanix Database
La soberanía requiere operaciones de bases de datos repetibles y compatibles, y recuperación en entornos híbridos de múltiples nubes. La mayoría de los patrimonios de bases de datos empresariales crecieron gracias a decisiones acertadas tomadas en diferentes momentos. Se añadió una plataforma para satisfacer un nuevo requisito, un sistema heredado no se pudo trasladar o una nueva herramienta solucionó una deficiencia operativa específica. Cada paso tenía sentido por separado. Sin embargo, con el tiempo, los equipos se encontraron gestionando docenas o cientos de bases de datos en múltiples motores y entornos, cada uno con sus propios procesos de aprovisionamiento, parcheo, recuperación y monitorización. La recuperabilidad es la etapa en la que se prueban los modelos operativos bajo presión. Muchas organizaciones cuentan técnicamente con la recuperación ante desastres, pero probarla es complejo, disruptivo y, a menudo, se evita por completo. Todos sabemos la importancia de la soberanía; sin embargo, a menudo se habla de ella en términos de ubicación de los datos en lugar de dependencia y control, más allá de la simple geografía. La verdadera soberanía debe tener en cuenta dónde residen los datos, quién controla en última instancia el modelo operativo y bajo qué jurisdicción se encuentra dicho control.
En las conversaciones con los clientes, se les pide a los líderes de infraestructura que ofrezcan mayor control con el mismo personal, un cumplimiento más riguroso con menor tolerancia a errores y una mayor resiliencia en entornos objetivamente más heterogéneos que hace apenas unos años. Las expectativas siguen aumentando, pero los modelos operativos utilizados para gestionar sistemas críticos no han seguido el ritmo.
Esta presión se manifiesta primero en la capa de base de datos, ya que esta se encuentra en el centro de los servicios críticos, aunque aún se gestiona mediante procesos manuales, herramientas fragmentadas y una gran dependencia del conocimiento especializado. En muchas organizaciones, cuando la disponibilidad, la seguridad y el cumplimiento normativo están bajo escrutinio, esta combinación genera exposición muy rápidamente.
Cómo se introdujo la complejidad
Lo que enfrentan ahora es ineficiencia y fragilidad operativa. Las bases de datos son el punto de encuentro entre el control, la auditabilidad y la resiliencia, por lo que, cuando los procesos son manuales o inconsistentes, la superficie de riesgo se expande rápidamente. En las industrias reguladas, esto se refleja en la presión de las auditorías, los largos tiempos de recuperación y la incómoda dependencia de un número reducido de especialistas.
Por qué las bases de datos exponen primero las grietas
Muchos líderes de infraestructura con los que hablamos se preguntan por qué las bases de datos deberían ser su preocupación, ya que tradicionalmente, estas pertenecían a los equipos de administradores de bases de datos (DBA), mientras que la infraestructura se centraba en las plataformas y la capacidad. Desafortunadamente, ya no es tan sencillo.
Lo que queda claro rápidamente es que la automatización por sí sola no soluciona este problema. Muchas organizaciones han invertido mucho en scripts y flujos de trabajo a medida para gestionar los ciclos de vida de las bases de datos. Si bien estas iniciativas reducen el esfuerzo en áreas específicas, a menudo generan complejidad en otras, sobre todo cuando las personas cambian de rol o los entornos se escalan.
La estandarización, no los guiones, es el verdadero cambio
El verdadero avance se produce cuando las organizaciones pasan de automatizar tareas a estandarizar el propio modelo operativo. Esto implica tratar las operaciones de bases de datos como una capacidad productiva, con plantillas aprobadas, medidas de seguridad y flujos de trabajo repetibles integrados desde el principio.
Cuando el aprovisionamiento, la aplicación de parches, la clonación y la recuperación siguen un modelo coherente, el cumplimiento se convierte en parte del proceso en lugar de una validación posterior. Se reducen los errores humanos porque el sistema guía las operaciones en lugar de depender de la memoria o la documentación, y la preparación para auditorías mejora porque las acciones son trazables y predecibles. Es por esto que muchas organizaciones están dejando de lado la automatización a medida y avanzando hacia modelos operativos estandarizados, donde la infraestructura, el ciclo de vida y la gobernanza se diseñan juntos.
La recuperabilidad convierte la teoría en realidad
Al integrar los flujos de trabajo de recuperación en la misma plataforma que se utiliza para las operaciones diarias de la base de datos, las pruebas se simplifican y se realizan con mayor frecuencia. Las conmutaciones, las conmutaciones por error y las restauraciones se pueden ejecutar mediante procesos guiados, con mucho menos margen de error. No se trata de una conmutación por error más rápida, sino de confianza, credibilidad y la capacidad de demostrar control.
La soberanía se está convirtiendo en autonomía operativa
En este contexto, las estrategias híbridas funcionan, pero solo si mantienen la coherencia. Ejecutar bases de datos en entornos locales y en la nube sin un modelo operativo común simplemente traslada la complejidad de un lugar a otro. La verdadera autonomía reside en contar con un conjunto único de estándares, flujos de trabajo y controles que se adaptan a la carga de trabajo, independientemente de dónde se ejecute.
Una plataforma dedicada a bases de datos, no solo a infraestructura
Lo que surge de todo esto es un cambio en la definición de las plataformas de bases de datos. Además de ejecutar bases de datos en infraestructura, ahora deben entregarse mediante una experiencia de plataforma dedicada, donde la automatización del ciclo de vida, la gobernanza y la capacidad de recuperación están integradas, no se añaden posteriormente.
Al adoptar un enfoque de plataforma, se pueden soportar múltiples motores de bases de datos, abarcar entornos híbridos y proporcionar un único plano operativo para los equipos, lo que permite a los líderes de infraestructura ir más allá de la extinción de incendios y avanzar hacia operaciones estandarizadas y compatibles que escalan.
El mandato moderno para los líderes de infraestructura
Para los CIO, CTO y CISO actuales, el desafío ya no reside en dónde deben ejecutarse las bases de datos, sino en si están gobernadas, son recuperables y consistentes por diseño. A medida que los servicios digitales se expanden, las iniciativas de IA imponen nuevas exigencias a los datos y aumenta el escrutinio regulatorio, la disciplina operativa se convierte en una responsabilidad de liderazgo. En entornos regulados, la credibilidad se gana con evidencia, ante los reguladores y los clientes, y en el sector público, ante los ciudadanos.


