Preparar la lonchera antes de salir de casa, ofrecer una merienda después de clases o compartir el desayuno entre prisas son momentos breves que se repiten todos los días. En la infancia, esas decisiones aparentemente simples se convierten en una de las formas más claras de cuidado y acompañamiento durante el crecimiento.
El Día del Amor suele asociarse con las relaciones de pareja, aunque también abre espacio para reflexionar sobre otras expresiones de afecto que suceden lejos de lo extraordinario. En la vida familiar, el amor se construye en la constancia: elegir, cuidar y acompañar a los niños en su desarrollo físico y emocional.
Durante los primeros años de vida, la alimentación cumple un papel clave. Contar con una dieta adecuada favorece el crecimiento físico, el desarrollo óseo y muscular así como la formación de hábitos que influyen en el bienestar a largo plazo. Nutrimentos como el calcio, la vitamina D y la proteína participan en funciones esenciales del organismo y forman parte de una nutrición equilibrada desde etapas tempranas.
Esta conversación resulta cada vez más relevante ante el panorama actual de la nutrición infantil. De acuerdo con datos del programa Vida Saludable, casi dos de cada diez niños en edad escolar viven con obesidad y, al considerar también los casos de sobrepeso, la cifra supera un tercio de la población infantil. Estas realidades subrayan la importancia de fortalecer prácticas de alimentación informada desde casa, a partir de decisiones accesibles y sostenibles para las familias.
“El sobrepeso y la obesidad infantil no aparecen de un día para otro. Son el resultado de hábitos que se repiten durante años. Por ello, cuidar la alimentación desde la infancia es una forma de prevención: elegir opciones con nutrimentos esenciales, entender lo que comen los niños y construir rutinas equilibradas puede marcar una diferencia real en su desarrollo y en su salud futura”, explica Fernanda Bores, nutrióloga de Danonino.
Para apoyar estas prácticas, una merienda puede incluir fruta fresca con yoghurt, verduras crujientes con jocoque o hummus, mientras que un desayuno completo puede integrar omelette con vegetales, pan integral, fruta y lácteos. Además, dentro de estas rutinas diarias se pueden incorporar productos formulados específicamente para niños, como Danonino, que aportan calcio, vitamina D y proteína, integrándose de manera sencilla a distintos momentos del día.
La claridad en la información nutrimental se vuelve un aliado para quienes toman decisiones sobre la alimentación infantil. Contar con productos libres de sellos y leyendas por exceso de calorías, azúcares o grasas, permite elegir con mayor tranquilidad y confianza.
Más allá de una fecha específica, el cuidado infantil se construye en lo que se repite: los horarios, las elecciones y la atención puesta en cada etapa del desarrollo. La alimentación diaria acompaña ese proceso como una de las expresiones más constantes del cuidado familiar.
Este 14 de febrero, el amor también se refleja en esas decisiones que sostienen la rutina y acompañan el crecimiento de los niños, día tras día.