jueves, 24 de septiembre de 2026
En el marco del Día Mundial del Crecimiento Infantil, Sandoz México se une a los esfuerzos de concientización sobre la importancia del adecuado desarrollo de las infancias en nuestro país. El crecimiento es uno de los indicadores más importantes del estado de salud infantil y permite identificar oportunamente alteraciones nutricionales, metabólicas o endocrinológicas que pueden afectar el bienestar presente y futuro de niñas y niños. En México, la baja talla continúa siendo un desafío de salud pública: la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2022 reportó que 12.8% de los menores de cinco años presenta baja talla para su edad, indicador asociado con retraso en el crecimiento lineal y desarrollo infantil comprometido. Si bien distintos factores pueden influir en el crecimiento, una de las causas médicas que deben evaluarse es el déficit de la hormona del crecimiento (GH, por sus siglas en inglés). Esta hormona es producida por la hipófisis, una glándula localizada en la base del cerebro, la cual controla el equilibrio de las hormonas del cuerpo. La deficiencia de la hormona del crecimiento puede estar presente al nacer, la mayoría de las veces se desconoce la causa de la deficiencia de la hormona del crecimiento. Algunas señales que pueden sugerir un déficit de hormona del crecimiento incluyen una velocidad de crecimiento menor a la esperada para la edad, estatura significativamente menor que la de otros niños y niñas de la misma edad, retraso en la edad ósea y, en ciertos casos, acumulación de grasa principalmente en la zona abdominal. “Aunque en México no existen estudios concretos sobre la prevalencia de déficit de hormona del crecimiento en niños, se estima que 1 de cada 4,000 niños la padece. Por ello, es de suma importancia detectar a tiempo cualquier síntoma y acudir con un especialista para realizar una evaluación. El diagnóstico requiere una valoración integral realizada por un endocrinólogo pediatra, que puede incluir la revisión de curvas de crecimiento, estudios de laboratorio como la prueba de factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1), pruebas de estimulación de hormona del crecimiento y estudios de imagen cuando sea necesario”, afirmó la Dra. Katia Pineda, directora médica de Sandoz México, Centroamérica y el Caribe. Afortunadamente, hoy existen tratamientos que pueden ayudar a las y los pacientes diagnosticados con esta condición. La terapia con hormona del crecimiento recombinante sustituye la hormona que el organismo no produce en cantidad suficiente, favoreciendo el crecimiento lineal y contribuyendo a que niñas y niños alcancen un desarrollo físico más cercano a su potencial biológico, siempre bajo supervisión médica especializada y con seguimiento continuo. “Es importante no normalizar situaciones de crecimiento lento con frases como “ya crecerá” o “más adelante dará el estirón”. Si madres, padres o cuidadores observan que un niño o niña no está creciendo al ritmo esperado, lo más recomendable es acudir oportunamente con un especialista. Cuánto antes se realice el tratamiento de la afección, mayor será la probabilidad de que su hijo crezca hasta alcanzar una estatura adulta cercana a lo normal. Detectar y atender a tiempo una posible alteración puede marcar una diferencia significativa en su desarrollo y calidad de vida”, finalizó la Dra. Katia Pineda, directora médica de Sandoz México, Centroamérica y el Caribe. Como parte de su compromiso con la salud, Sandoz trabaja para ampliar el acceso a tratamientos de alta calidad para enfermedades que impactan el desarrollo infantil, contribuyendo a que más pacientes cuenten con opciones terapéuticas accesibles y respaldadas por evidencia científica, para que las infancias tengan mayores oportunidades de alcanzar un crecimiento y desarrollo óptimos.


